jueves, 26 de enero de 2012

Mentiría si dijera que todo va bien..

'Quisiera pregonar lo que eres para mi, y lo que te amo a voces sordas de teclado, quisiera gritar este vacío de no tocarte, quisiera llorar las noches que me gustaría que estuvieses por aquí, pero me quedo con el consuelo de que sé que cobraré todos los intereses, de que saldaré esta deuda en algún momento, mientras tanto pago aduana al cruzar algún mensaje contigo, pago el impuesto revolucionario por haberte conocido.
Cinco y dieciocho de la madrugada.
Nunca había necesitado tanto algo. Nunca nadie me había hecho sentir tan bien como lo hacías tu. No había conocido el sentido de la palabra "amor" hasta que llegaste. No era como soy ahora de no ser por ti. Nadie, ni siquiera mi propia experiencia, me había enseñado tantas cosas como las que aprendí a tu lado. Siento que quiero decirte tantas cosas. Y son tan pocas las palabras que tengo. La piel de mis mejillas se impregnaron de olor a humedad. No eres tu, soy yo. Pero siempre olvidé decirte lo que realmente importa. Olvido decirte que te extraño. Que ya no se plasmar mis propios pensamientos, porque una nube de inseguridades ronda por mi cabeza. Sigues teniendo el olor que mejor va con mis sabanas. Son tantas cosas las que te quiero preguntar, y tanto lo que creo conocerte, que estoy casi segura de saber hasta la mas mínima pausa en la fluidez de tus respuestas. Saludarte e interesarme por tu animo aún sabiendo que me dirás que estas mal es tan rutinario, que ya no lo hago por saberlo realmente, si no porque necesito hasta el mas escondido de tus gestos. Necesito acercarme a ti de una manera u otra y saber que estás ahí, al otro lado. Mas allá de una pantalla, mas allá de unas palabras, mas allá de una voz en off o de una imagen, mas allá estás tu. 
Ignoro cual fue el error que nos ha llevado a esto. Pero no existe, ni existirá, vivencia mas útil que cada momento vivido contigo. Tu. Que nunca te pude tocar. Nunca te pude ver. Nunca te puede sentir ni impregnarme de tu olor. 
"Se puede querer lo que no ves" empezó a tener sentido desde que tu apareciste. Y hoy, desde aquí, ignorando si algún día verás esto, o si algún día llegaremos a ser lo que fuimos, te pido perdón. ¿Las razones? El haberte dado todo lo mejor de mi. El haberte entregado mi vida sin mirar las consecuencias. Y por supuesto, por haberte arrebatado todo eso en cuestión de segundos. Hoy, desde aquí, te digo que me arrepiento de perder lo único que daba sentido a mi vida. Hoy, desde aquí, mis necias palabras te dicen que te extrañan. Me he acostumbrado tanto a ti, que todavía me despierto y miro a mi alrededor con la esperanza de que todo sea una mala pesadilla. El miedo a hacerte daño me apodera y vuelve, al pensar que estás mejor sin mi, aunque mi razón baile a ritmo de cualquier balada con todos mis miedos. Mientras tanto, mis mejillas seguirán humedeciéndose al recordarte, y el mas escondido signo de vida en mi, sigue apagándose conmigo.




No decir nada por miedo a equivocarte. Equivocarte por no decir nada.