domingo, 23 de octubre de 2011



- Te sigo como un perrito y tú ni puto caso y te mando a tomar por culo y vienes como un corderito. Así funcionáis las tias, ¿verdad?
- No sé, Supongo que sí. ¿Como estás?
- Pues estoy perdido, jodido. 
- ¿Y te duele?
- No. Lo que me duele es que pienses que soy un niñato egoista con la mente de un gorila. Eso sí que me duele.
- No. Ya no pienso eso. Ha sido un pronto.
- Pues no veas con los prontos. ¿No podrías, nose, cortarte un pelo y no darme tanta caña?.
- Si te doy caña será por algo, que no te enteras. Que a mi el primer chico que me gustó fue en segundo de primaria, ¿Y sabes lo que le hacia?. Le tiraba del pelo, le arañaba la cara y le escondía el estuche.
- Y yo no tengo estuche. Pero eso no es lo importante ¿no?
- No.
- Y entonces, ¿esto que es?. Una declaración encriptada, ¿o que leches es esto?.
- Pues no sé, sí, supongo que algo así.
- A ver , a ver, vamos a ver… Te refieres a cariño así tipo... tipo mascota y besos sin lengua?, o a estar enamorada como una perra?.
- Supongo, que lo segundo.
- Pero no se está enamorada como una perra de la noche a la mañana ¿no?.
- Pues a lo mejor estoy enamorada de ti desde el primer día. Desde que te vi con el chicle pegado en la frente. Y escondiendo chupitos de ginebra en una enciclopedia.
- Si pudiera moverme creo que te besaría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario